Los lenguajes documentales han sido tradicionalmente una herramienta imprescindible para organizar y recuperar la información contenida en los documentos. La adaptación de estos lenguajes al entorno digital conlleva nuevos enfoques, pero también nuevas oportunidades tanto para los profesionales como para los usuarios.
La Web 2.0 ofrece la posibilidad de tener todo a la vez y en el momento. Entre las ventajas que ofrece es destacable la intervención cada vez mayor de los usuarios, como demuestran: las redes de relaciones, los blogs, los fotologs… Pero a su vez la Web 2.0 es también el espacio para las aplicaciones libres, como: el software libre y los archivos libres que ofrecen aplicaciones y documentos abiertos. Por lo que podemos afirmar que una de las características más importantes de la Web 2.0 es su carácter interactivo o participativo, un espacio libre para la colaboración y la comunicación entre los usuarios, los profesionales y en nuestro caso también, los lenguajes documentales.
Para ello debemos comprender como actúan los lenguajes documentales en la web, es decir, como se lleva a cabo la difusión de los documentos, el acceso a éstos, etc… Es aquí donde entran en juego los profesionales de la documentación.
Los profesionales documentalistas ante todo deben tener una mente abierta para estar preparados ante cualquier cambio, así como conocer el entorno en el que trabajan, como se produce la documentación, cómo interactúan los usuarios, como se forman los grupos (interacción social). Es muy importante que un documentalista tenga siempre como referente al usuario, pues en el entorno Web 2.0 ya no solo los profesionales son productores de información, sino también el usuario que a su vez se convierten potenciales consumidores de información, no vale solo con publicar sino también gestionar…
El actual escenario de la web 2.0 en cuanto a los lenguajes documentales se basa en la preocupación por etiquetar los documentos, (identificación de documentos) pero sin prestar mayor atención a la indización de los documentos (información).
No debemos olvidar que con la llegada de Internet la información se ha triplicado, su aumento ha sido muy grande, casi desbordante, dando lugar a diversos problemas. Quizás el más importante sea el del acceso a la información. Mucha cantidad de información no controlada para millones de personas. Además de que está en continúo nacimiento nuevas informaciones y soportes y modos de intercambiar la información.
El etiquetado libre de los documentos es lo contrario a la indización. La indización permite la asignación de términos de materias (también conocidos tags) con la existencia previa de un vocabulario de referencia que determine de manera unívoca las entradas que pueden emplearse en un sistema. El etiquetado libre permite asignar entradas con conceptos extraídos de los documentos. Éste último se caracteriza por la ausencia de control semántico, lo que da lugar a una serie de términos ilimitados (como ya vimos en Delicious).
En la Web, en los lenguajes controlados deben convivir junto con la indización y el etiquetado libre.
Las nuevas oportunidades que se le abren a un documentalista es la adaptación de lenguajes actuales como los tesauros, cuya adaptación de estos a la recuperación de información a texto completo en la web a día de hoy todavía es un reto. Además de todo lo mencionado anteriormente un buen documentalista debe conocer como se mueve el usuario y anticiparse a sus necesidades de información ayudándole en la manera de lo posible a la hora de crear y consumir información en la Web.
No olvidemos que Blog, Twitter, Delicious son algunas de las herramientas web más potentes de producción de información y por lo tanto un profesional de este campo debe explotar al máximo y manejarlo igual o mejor que el propio usuario.
Los profesionales de la documentación no deben renunciar a los valores tradicionales de su profesión, pero si deben fomentar la adaptación de los lenguajes a las demandas de las nuevas generaciones de usuarios en la web.